A
Visão Espírita do Sono e dos Sonhos |
||
Confira esse texto de Luis Carlos Formiga comentando a obra de Carlos Bernardo Loureiro no site da Federação Espírita Espanhola e também na Revista Internacional de Espiritismo, Ano LXXIV, número 1, en 1998. La Visión Espírita de los sueños El sueño es una interrogación para muchas
personas. En el libro de Carlos Bernardo Loureiro - "La Visión
Espírita del Sueño y de los Sueños", encontramos
muchas respuestas. ¿No se cuentan por muchos los casos de personas que en sueño aparecen a sus parientes y amigos, a fin de avisarlos de lo que les está ocurriendo? Cuando tienes seguridad de que lo que viste realmente pasó, ¿no queda probado que la imaginación ninguna parte tomó en el hecho, sobre todo si lo que observaste no os pasaba por la mente como en la vigilia? Libro de los Espíritus, pregunta 404. ¿El alma es un ser pensante que permanece activo durante el sueño? ¿Existen pruebas materiales de la actividad del alma durante el sueño? ¿Durante el sueño, el alma reposa como el cuerpo? "No, el Espíritu jamás está inactivo. Durante el sueño, se aflojan los lazos que lo prenden al cuerpo y, no necesitando este entonces de su presencia, él se lanza por el espacio y entra en relación más directa con los otros Espíritus." Libro de los Espíritus pregunta 401. La enciclopedia de Diderot (Denis, 1713-1784), en la acepción "Sonambulismo", relata la historia de un joven sacerdote que se levantaba por la noche, se dirigía a su escritorio y escribía largos sermones y volvía a la cama. Existen relatos de la solución de problemas matemáticos que no eran resueltos cuando los individuos estaban despiertos. ¿Existe una memoria latente? ¿Los sueños traen a tono recuerdos juzgados olvidados para siempre? Seis meses después el individuo sueña con el lugar en que perdió el sacapuntas. Al despertar busca y encuentra el objeto (F.H. Myers, La Concience Subliminale, Annales Physchiques) ¿Cómo podemos juzgar la libertad del Espíritu durante el sueño? "Por los sueños. Cuando el cuerpo reposa, creelo, tiene el Espíritu más facultades de lo que en el estado de vigilia. Se acuerda del pasado y algunas veces prevé el futuro. Adquiere mayor potencialidad y puede ponerse en comunicación con los demás Espíritus, sea de este mundo, sea del otro." Libro de los Espíritus, pregunta 402. Richet (Premio Nobel de Medicina) describe la memoria fotográfica de sonámbulos. La eclosión de esos registros mnemónicos subconscientes no debe ser confundida como la intervención de seres espirituales. Se trata de fragmentos de la vida que son exhumados naturalmente por los estímulos especiales, de las profundidades del ser (Pierre Janet). ¿Se puede provocar sueños por hipnosis e inducir a una
persona a soñar con otra? El investigador dio a su sensitiva la orden pos-hipnótica de soñar, a la noche siguiente, con una determinada persona, no olvidando el sueño y contándolo al día siguiente. Por la mañana, al despertar, y en presencia de los investigadores, contó lo que ocurrió durante la noche. La hipótesis de una transmisión, a través del pensamiento de uno de los investigadores auxiliares, era inviable por varios motivos, hasta porque una visita casual de una amiga del Sr. F. L., fue relatada por la clarividente e identificada, posteriormente, con base en la descripción de la sensitiva. ¿Puede el hombre, por su voluntad, provocar las visitas espíritas?
¿Puede, por ejemplo, decir, cuando esta duerme: Quiero esta noche
encontrarme en Espíritu con Fulano, quiero hablarle para decirle
esto? ¿Pueden dos personas que se conocen visitarse durante el sueño? "Cierto y muchos que juzgan que no se conocen acostumbran a reunirse
y hablarse. Puedes tener, sin que lo sospeches, amigos en otros paises.
Es tan habitual el hecho de ir a encontrarlos, durante el sueño,
con amigos y parientes, con los que conocéis y que os pueden ser
útiles, que casi todas las noches hacéis esas visitas."
El hanseniano (leproso) Jésus Gonçalves, no creyente, era un materialista y decía no creer en nada de eso. Es autor de "Falta", donde dice así: ¿Donde andará un "no sé qué", un Bien, en cuya busqueda soy judío errante? Por donde yo paso, ya pasó también. Y cuando llegó ya partió hacía un instante.No sé si está en la vida, o más adelante, dentro de la muerte, en las mansiones del Más Allá. Si está en el amor, si está en la fe, delante de los altares que esta vida tiene. Pero, si esta vida es un sueño, la muerte la nada; el amor una pesadilla; la fe recelo; ¿por qué mantenerse en una lucha desvariada? No obstante, yo sigo. acobardado, triste, ¡buscando en todo en lo que no creo, la cosa que me falta y no existe! Bajo el punto de vista biomédico podemos percibir que una persona esta soñando por extraños movimientos oculares producidos en cierta etapa del sueño. El periodo REM (rapad eye movements) es "paradoja" porque en el ápice del relajamiento vamos a encontrar una actividad intensa de numerosas estructuras cerebrales, con variación de la frecuencia de las ondas cerebrales y trazado próximo al del estado de vigilia. Hay en esa fase anulación del olfato y del paladar, pero las células nerviosas envían estímulos al oído, a los ojos y al sentido del equilibrio. Cuando son despertadas en este periodo las personas eran capaces de contar un sueño. ¿Cómo interpretar el sueño que tuvimos con un ente querido ya desencarnado? La tarea no es muy fácil porque estamos sumergidos en una materia muy densa. No obstante, el espíritu André Luiz (médico desencarnado) nos ofrece un ejemplo muy bueno y que es encontrado en "Los Mensajeros" capítulo 38, cuando ella sueña con la abuela desencarnada y hace la interpretación del mensaje recibido. Otro médico (psiquiatra aún encarnado) muestra la importancia de los sueños para el diagnóstico de la melancolía involucionada, destacándola como un síndrome con características propias de entre las dolencias conceptuadas como depresión mayor. Su conclusión, en los Archivos Brasileños de Medicina, 71 (3): 111-114,1997, se basa en el análisis de 118 casos. ¿Una persona que duerme puede tener conciencia de que está soñando? Sí, responde el psiquiatra holandés Dr. Frederick Wilem van Eeden, que tuvo la confirmación hecha por el Dr. Stephan Laberge, en la Universidad de Stanford (EUA). La misma respuesta era dada por San Agustín y San Tomás de Aquino (sueños lúcidos). ¿Podemos extender el concepto de sueño a todos los estados alterados de conciencia de los cuales el psiquismo profundo tiende a subir en primer plano, hasta subyugar el YO de la superficie? ¿Podemos participar de mensajes oníricos diurnos? ¿Podemos recordar los sueños? Esta dimensión diurna del sueño es una invitación hacia la investigación. El Dr. M. Kleitmam de la Universidad de Chicago ("Sep and Wakefulness") demostró que, también de día, la atención consciente se afloja en periodos, de acuerdo con el ritmo que corresponde perfectamente al alternar nocturno del sueño profundo al leve. El estado de plena "vigilancia consciente" no dura más de un minuto o dos por hora, lo que es una condición indispensable para una cierta eficiencia creadora del intelecto, conforme F. Myers, P. Bunton y aun John Pleiffer (The Human Brain). Una mujer, delante de un mensaje onírico diurno, interrumpe sus quehaceres domésticos, llama a un taxi y va a encontrar al hijo caído casi muerto al lado de la moto. "¡Lo paranormal es lo normal que aún no comprendemos!" ¿Pueden los Espíritus comunicarse, estando completamente despiertos los cuerpos? "El espíritu no está encerrado en el cuerpo como en
una caja; pues irradia por todas los lados. Por eso puede comunicarse
con otros Espíritus, incluso en estado de vigilia, aunque en este
caso lo haga con mayor dificultad."
"Todo eso es una sola cosa. Lo que se llama doble vista es aun resultado
de la liberación del Espíritu, aunque no esté adormecido
el cuerpo. La doble vista o segunda vista es la vista del alma."
¿Cuál es la visión espírita de esos fenómenos? · Sueños fisiológicos - por influencia orgánica se viven situaciones alucinatorias. · Sueños pantomnésicos - recuerdos del pasado. · Sueños premonitorios - aprehensión del futuro, sueño profético. · Sueños espirituales - vivencias en el plano espiritual. Freud no podía explicar el sueño profético como realización de un deseo recalcado en el inconsciente. ¿Cómo podemos juzgar la libertad del Espíritu durante el sueño? "Por los sueños. Cuando el cuerpo reposa, creelo, tiene el
Espíritu más facultad de lo que en el estado de vigilia.
Tiene conocimiento del pasado y algunas veces previsión del futuro.
"El árbol traerá nuevas simientes, de las cuales germinarán
nuevos árboles. Todas estaban escondidas en la propia simiente,"
Lincoln vio, en sueños, escenas de su propio velatorio, una semana antes de ser asesinado, relatándolo al amigo Ward Lamon, que escribió el episodio en su diario. ¡Es un monumental determinismo el conocimiento anticipado del futuro! ¿Es posible modificar el "karma"? ¿Existen las cosas futuras o ellas se encuentran en la NADA, y aun no existen? ¿El sueño profético es contrario al libre albedrío? Es posible prever acontecimientos derivados del presente. No obstante, ¿cómo prever los que no guardan ninguna relación con ese estado presente? ¿Cómo explicar los que son atribuidos al acaso? Nostradamus previó la decapitación del Duque y dio el nombre del verdugo, que fue escogido "al acaso", en la hora. Esto después de 66 años después de la muerte del médico francés (1503-1566). El cálculo matemático de la probabilidad de esta predicción estaría en la proporción de uno a cinco millones contra la casualidad. Estando desprendido de la materia y actuando como Espíritu, ¿sabe el Espíritu encarnado cuál será la época de su muerte? "Con frecuencia la presientey algunas veces tiene plena conciencia,
lo que da lugar a que, en estado de vigilia, tenga la intuición
del hecho. De aquí que ciertas personas prevean a veces su muerte
con gran exactitud." Pero, cómo entender este sueño que habla del futuro. ¿ Cómo explicarlo? Allan Kardec, en el libro "La Génesis" discute el asunto en la "Teoría de la Presciencia". Conferencia dada por el Prof. Formiga en el CEMPES, Centro de la Petrobrás, en 1998. Publicado en la Revista Internacional de Espiritismo, Año LXXIV, número 1, Matâo, en 1998. Luiz Carlos D. Formiga |
||